Ya entrado el nuevo milenio, SEAT presentaba el Tango, una atrevida propuesta que aunaba fuerza y sencillez, energía vital y deportividad, en un concept-car que evocaba el espíritu de los roadsters deportivos de los años 50 y 60… (leer más)

Presentación: 2001
Unidades producidas: 1
Gasolina, 4 cilindros en línea
Disposición: Delantero transversal
Cilindrada: 1.781 cc
Distribución: 2 árboles de levas en culata, 5 válvulas por cilindro
Potencia máxima: 180 CV a 5.600 rpm
Velocidad máxima: 235 km/h
0-100 km/h: 7 s
Tipo: Tracción delantera
Cambio: Manual de 6 velocidades
Suspensión delantera: Independiente, tipo McPherson
Suspensión trasera: Independiente, eje de efecto direccional
Delanteros/traseros: Discos
Carrocería: Spider biplaza
Longitud/anchura/altura: 3.685/1.714/1.181 mm
Batalla: 2.200 mm
Ya entrado el nuevo milenio, SEAT presentaba en el Salón de Frankfurt de 2001 el Tango, una atrevida propuesta que aunaba fuerza y sencillez, energía vital y deportividad, en un concept-car que evocaba el espíritu de los roadsters deportivos de los años 50 y 60.


Con el Tango, SEAT proseguía con la serie de concept-cars iniciada por el Bolero en 1998 y continuada por el Fórmula (1999) y los Salsa y Salsa Emoción (2000). El Tango iba a ser el tercero y último de la saga bautizado con el nombre de un baile de salón. Su diseño era obra de Walter De'Silva, entonces jefe de Diseño de SEAT.
El Tango recibió el premio Autonis al mejor diseño de concept-car del año 2001. Se trataba de un prestigioso galardón con casi cuatro décadas de historia, otorgado por la revista alemana Auto-Strassenverkehr, y era el único premio de diseño del automóvil que se concedía en Alemania.


El Tango es un coche pasional, un pequeño roadster biplaza, sin techo ni capota, que muestra las líneas maestras de la gama SEAT de principios del siglo XXI, como la tercera generación del Ibiza, que se presentó a finales de ese mismo año 2001. Es un coche de tracción delantera, pero parece un tracción trasera: la fuerza del diseño está en la zaga.
Concebido como un auténtico spider, el SEAT Tango aporta soluciones expresivas e innovadoras. Los ingenieros del Centro Técnico de Martorell y de SEAT Sport desarrollaron una sofisticada estructura tubular de gran rigidez, aprovechando la experiencia en la construcción de los Córdoba WRC del mundial de rallyes.


Así, el habitáculo y la carrocería son todo uno, de modo que los asientos son fijos y forman parte del esqueleto de seguridad. Para lograr una correcta posición de conducción, el volante y la instrumentación son regulables en loading="lazy" altura y distancia, y los pedales también se adaptan al conductor a través de un mando eléctrico ubicado en la consola central.
Bajo el capó delantero se aloja un motor 1.8 Turbo de 180 CV, con una caja de cambios de seis velocidades y un afinado bastidor. La suspensión, firme y eficiente, y el potente sistema de frenos están en perfecta armonía con la agilidad y el nivel de prestaciones exigibles a un auténtico sports-car.


El Tango puede alcanzar los 235 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en apenas 7 segundos, permitiendo al conductor y a su acompañante disfrutar al máximo de la velocidad, el viento y la música del motor desde una perspectiva única: la de una máquina concebida por y para quienes aman el automóvil en su estado más puro.
Además, dispone de unos sofisticados faros carenados de xenón pero sin carcasa interior, que se orientan en las curvas según el giro del volante. El Tango también incluye dos cascos y dos maletas a medida que se guardan en un espacio detrás de los reposacabezas, así como un compartimento posterior donde ubicar el kit de herramientas, el kit antipinchazos, el botiquín y la documentación.


Así es el SEAT Tango, un prototipo que nació como show-car pero que fue tan bien acogido que se llegó a plantear su producción en serie, finalmente desestimada. Habría sido el segundo spider de serie de SEAT, después del 850 Sport de 1969.
