El SEAT Toledo Eléctrico está íntimamente relacionado con los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. SEAT era un socio colaborador de este evento deportivo mundial y asumió el reto de desarrollar una versión cero emisiones del Toledo para acompañar a los atletas de la maratón… (leer más)

Año: 1992
Unidades producidas: 1
Eléctrico de corriente continua
Disposición: Delantero transversal
Suministro de energía: 16 baterías de plomo
Potencia máxima: 22 CV (30 CV en aceleración)
Par máximo: 81 Nm (110 Nm en aceleración)
Velocidad máxima: 100 km/h
Tipo: Tracción delantera
Cambio: Manual de 5 velocidades, más marcha atrás
Suspensión delantera:
Independiente, tipo McPherson
Suspensión trasera:
Brazos tirados con eje torsional, muelles reforzados
Dirección: De cremallera
Delanteros/traseros: Discos ventilados/tambores sobredimensionados (250 mm)
185/60 R14
Longitud/anchura/altura: 4.321/1.662/1.424 mm
Batalla: 2.471 mm
Peso: 1.545 kg
El SEAT Toledo Eléctrico está íntimamente relacionado con los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. SEAT era un socio colaborador de este evento deportivo mundial y asumió el reto de desarrollar una versión cero emisiones del Toledo para acompañar a los atletas de la maratón.


El SEAT Toledo era el último modelo de la marca, lanzado en 1991, y el primero fabricado por la firma española dentro del Grupo Volkswagen, de manera que era el candidato ideal para dicho proyecto.
SEAT desarrolló el Toledo Eléctrico en solo unos meses en el Centro Técnico de Martorell (la fábrica actual de SEAT se estaba construyendo justo al lado y se iba a inaugurar el año siguiente) y fue el primer SEAT que no estaba propulsado por un motor de combustión interna.


SEAT produjo el coche a petición del comité organizador de los Juegos, ya que la normativa de la prueba de la maratón estipulaba que tenía que ser abierta por un vehículo de emisiones cero.
Así, los ingenieros de SEAT instalaron en un Toledo GLX un motor de corriente continua de 16 kW (22 CV), que podía alcanzar 22 kW (30 CV) en fase de aceleración. Su velocidad máxima era de 100 km/h y era capaz de acelerar desde parado hasta 30 km/h en 5 segundos, y hasta 50 km/h en 12 segundos.


A esta velocidad de 50 km/h, la autonomía alcanzaba los 80 kilómetros, que se reducía a 65 kilómetros a 70 km/h y a 55 kilómetros en ciclo urbano. Cifras modestas, pero más que suficientes para la función que tenía que desempeñar en la prueba de la maratón. El SEAT Toledo Eléctrico fue matriculado y también acompañó el relevo de la antorcha Olímpica camino del estadio de Montjuïc, donde empezó el evento el 25 de julio de 1992.
En cuanto al suministro de energía, estaba compuesto por un pack de 16 baterías de plomo situadas en la parte trasera, bajo los asientos y el maletero. Pesaban 500 kilos, de manera que el peso total del coche aumentaba de 1.015 a 1.545 kilos. El Toledo Eléctrico utilizaba la caja de cambios y el embrague originales, pero el peso adicional hizo que la suspensión, la dirección y los frenos tuvieran que ser reforzados.


El motor dispone de un controlador que ajusta la tensión en función de la posición del pedal del acelerador. El controlador también supervisa la temperatura en el vano motor, y si es superior a 120º se limita la corriente máxima y la velocidad a 60 km/h.
Detrás de la rejilla delantera está el cargador de 220 V, que se conecta a la red con un enchufe normal. El Toledo Eléctrico también recupera energía en frenada, cuando el generador entrega hasta 60 A a las baterías.

La conducción del Toledo Eléctrico es muy sencilla. Basta con conectar el interruptor de seguridad, arrancar con la llave y acelerar. Seguidamente se engrana la marcha y ya se puede iniciar el recorrido. La única precaución es controlar periódicamente el monitor de estado de carga de las baterías y proceder a recargarlas si están al 20%. ¡Ah, y evitar también lavar el Toledo Eléctrico en un túnel de lavado!
Después de los Juegos, el SEAT Toledo Eléctrico Olímpico estuvo expuesto en el stand de SEAT en el Salón de París, junto al concept-car Concepto T. Por supuesto, el progreso de la tecnología eléctrica ha eclipsado sus cifras, pero en 1992 fue un proyecto importante, que vino a demostrar los medios y la capacidad técnica del Centro Técnico de SEAT.
El desarrollo de vehículos eléctricos en el Centro Técnico continuó los años siguientes con otros prototipos basados en el Ibiza y la furgoneta Inca, el prototipo IBE de 2010, totalmente eléctrico, y una pequeña seria de loading="lazy" altea XL eléctricos, cedidos a instituciones. Todo ello culminó con la presentación en 2019 del SEAT el-Born, anticipo del primer SEAT o CUPRA eléctrico de serie diseñado desde cero como vehículo eléctrico.