SEAT Sport había echado a andar a finales de 1985. El primer prototipo del nuevo departamento de competición de la marca fue el Ibiza Bimotor para el campeonato de España de rallys de tierra. En 1988, SEAT Sport decidió crear un segundo prototipo para la categoría de 2 ruedas motrices del campeonato de tierra, llamado Marbella Proto… (leer más)

Lanzamiento: 1988
Cese de producción: 1990
Unidades producidas: 2
Gasolina, 4 cilindros en línea
Disposición: Delantero transversal
Diámetro x carrera: 75 x 72 mm
Cilindrada: 1.272 cc
Distribución: Árbol de levas con correa dentada, 2 válvulas por cilindro
Alimentación: Inyección electrónica y compresor volumétrico de tipo G con intercooler
Potencia: 110 CV o 140 CV, según polea
Tipo: Tracción delantera
Cambio: Caja de 5 velocidades de relación cerrada
Embrague: Monodisco cerámico
Suspensión delantera:
Tipo McPherson con doble muelle, brazo y tirante de reacción. Barra estabilizadora de 18 mm regulable
Suspensión trasera:
Brazos tirados con doble muelle y amortiguador. Barra estabilizadora de 22 mm regulable
Delanteros: Discos ventilados del SEAT Ibiza SXI
Traseros: Discos macizos del SEAT Ibiza
Llantas de aleación de 5" x 14"
Neumáticos: Michelin M4 y M7
Medidas: 14/60/14 (delante) y 12/60/14 (detrás)
Largo/ancho/alto: 3.475/1.566/1.444 mm
Batalla: 2.200 mm
Peso: 650 kg
SEAT Sport había echado a andar a finales de 1985. El primer prototipo del nuevo departamento de competición de la marca fue el Ibiza Bimotor para el campeonato de España de rallys de tierra. En 1987 llegó la Copa SEAT Marbella de tierra, que se añadía a la Copa Ibiza de asfalto. Por fin, en 1988 SEAT Sport decidió crear un segundo prototipo de competición para la categoría de 2 ruedas motrices del campeonato de tierra, llamado Marbella Proto.


El motor del Marbella Proto era el de 1.272 cc del Volkswagen Polo, con 110 CV, montado sobre un monocasco de SEAT Marbella reforzado con una jaula antivuelco soldada. Hacia el final de la temporada, en el rally RACE-Toledo, recibió el motor del Polo G40, con un compresor volumétrico que llegaría a entregar hasta 140 CV.
Además, en un claro ejemplo de la competición como banco de pruebas para la producción en serie, la experiencia adquirida con el Marbella Proto contribuyó decisivamente al diseño de la furgoneta Terra Diesel -el derivado comercial del Marbella-, que en 1990 sería el primer SEAT de serie con un motor de origen VW.

Con puertas, capó, aletas, etcétera, hechos de materiales compuestos, y desprovisto de todo elemento superfluo –unos adhesivos simulaban la forma de los faros–, el Marbella Proto pesaba poco más de 600 kg, lo que suponía una relación peso-potencia imbatible. Pilotado por Antoni Rius, se convirtió en el coche más rápido de la categoría en 1988 y se anotó el título en 1989, con 6 victorias en 7 rallys.
En 1990, el coche pasó a manos del vencedor de la Copa Marbella del año anterior, Jordi Puigdellívol, que acabó subcampeón. De esta manera, la Copa Marbella demostraba su valor como campeonato de promoción de pilotos, siguiendo los pasos de la antigua Copa Panda. El primer vencedor de esta en 1981 había sido un tal Carlos Sainz, el futuro bicampeón del mundo de rallys y vencedor del Dakar, cuyo primer volante oficial fue el SEAT Panda de Grupo 2 en 1982, como premio por su título.
En su primer año, en 1988, el Marbella Proto estaba pintado de color rojo. En 1989, cuando ya el Marbella Proto corría pintado de color negro, Toni Rius estrenó una segunda unidad en el RACE-Lugo. En la última prueba de ese año, en el RACE-Madrid, Rius compitió con uno de los VW Golf de SEAT Sport y el equipo de Martorell puso los dos Marbella Proto existentes en manos de dos pilotos internacionales de motos, Àlex Crivillé y Joan Garriga, en una acción promocional que tuvo mucha repercusión.
Crivillé acababa de ganar el campeonato del mundo de 125 cc, mientras que Garriga había sido subcampeón del mundo de 250 cc en 1988. El primero tuvo un accidente y abandonó, y Garriga terminó el rally a pesar de un vuelco sin consecuencias. SEAT Sport repitió la experiencia en 1990, también en la última prueba en Madrid. Puigdellívol ascendió al Golf y fue Jordi Tarrés quien se puso al volante del Marbella Proto.
Con su hermano Francesc como copiloto, el dominador absoluto del mundial de trial sorprendió en su debut sobre cuatro ruedas. Lideraba la categoría de 2 ruedas motrices en el ecuador de la prueba, pero pagaron la inexperiencia con un error en un control horario que acarreó su exclusión.
La Colección de SEAT HISTÓRICOS conserva uno de los dos Marbella Proto fabricados. El coche se mantiene en sus especificaciones originales y en perfecto estado de marcha, y suele participar en exhibiciones históricas como el Eifel Rallye Festival.