El SEAT Ibiza 1.5 Grupo B ocupa un lugar de honor entre los vehículos de competición de la historia de SEAT. No en vano, fue el primero basado en el SEAT Ibiza y, por tanto, el primer coche de carreras de la nueva etapa de SEAT como fabricante independiente… (leer más)

Fecha de homologación: 1 de abril de 1985
Periodo en activo: 1985-88
Gasolina, 4 cilindros en línea
Disposición: Delantero transversal
Diámetro x carrera: 83 mm x 67,5 mm
Cilindrada: 1.461 cc
Distribución: 1 árbol de levas en cabeza
Alimentación: 2 carburadores Weber 40 de doble cuerpo
Potencia máxima: 120 CV a 6.700 rpm
Tipo: Tracción delantera
Cambio: Manual de 5 velocidades de relación cerrada, con diferencial autoblocante
Embrague: Monodisco en seco, material cerámico
Suspensión delantera:
Independiente, tipo McPherson, muelles helicoidales, amortiguadores regulables y barra estabilizadora
Suspensión trasera:
Independiente, ballesta transversal y amortiguadores regulables
Dirección: De cremallera, más directa
Delanteros/traseros: Discos ventilados/discos
Llantas: 5,5” x 14”
Neumáticos: 185/60-14
Carrocería: reforzada, con arco de seguridad
Longitud/anchura/altura: 3.640/1.610/1.390 mm
Batalla: 2.448 mm
Peso: 850 kg
El SEAT Ibiza 1.5 Grupo B ocupa un lugar de honor entre los vehículos de competición de la historia de SEAT. No en vano, fue el primero basado en el SEAT Ibiza y, por tanto, el primer coche de carreras de la nueva etapa de SEAT como fabricante independiente.


Con el SEAT Ibiza 1.5 Grupo B, SEAT organizó en la segunda mitad de los años 80 un campeonato monomarca de promoción en rallys. No era una idea nueva. De hecho, en 1981 SEAT ya había creado una copa de promoción en rallys con el recién presentado SEAT Panda. La intención era trasladar a las competiciones de carretera el éxito de la Fórmula SEAT 1430 de circuitos, que la década anterior había impulsado tremendamente el automovilismo deportivo español.
De la Copa Panda se disputaron cuatro ediciones hasta 1984. Ese año SEAT presentó el nuevo Ibiza, el primer SEAT creado y desarrollado desde cero en el Centro Técnico de Martorell. Era el momento propicio para efectuar el relevo en la copa de promoción de rallys, y en 1985 el Ibiza 1.5 Grupo B recogió el testigo del Panda. El coche se homologó en Grupo B el 1 de abril de 1985. SEAT optó por esta reglamentación porque, sobre una homologación de base de 200 unidades, el Grupo B permitía homologar una evolución deportiva de 20 unidades, con las modificaciones necesarias para la competición.


El nuevo campeonato se denominó I Campeonato Inter-Ibiza, aunque en años posteriores se llamaría simplemente Copa Ibiza. Se disputaron cuatro ediciones entre 1985 y 1988, una más de las tres previstas inicialmente. La participación osciló entre 14 y 20 equipos, atraídos por la generosa dotación de premios por carrera y finales que ofrecía SEAT, y por la buena escuela de conducción que planteaba el Ibiza 1.5 Grupo B.
El esfuerzo de SEAT por promocionar la práctica deportiva prosiguió entonces con la Copa Marbella. La Copa Marbella había arrancado en 1987 en los rallys de tierra, para complementar la Copa Ibiza Grupo B de asfalto, y en 1989 pasó a disputarse también sobre asfalto como reemplazo de los Ibiza Grupo B.


El paso adelante efectuado por el Ibiza 1.5 Grupo B en comparación con el antiguo SEAT Panda de la copa fue enorme. Con sus carburadores dobles, el Grupo B sonaba como un auténtico aparato, a pesar de ser un Ibiza 1.5 GLX prácticamente de serie, apenas modificado en los apartados de seguridad. El objetivo de SEAT con esta copa de promoción era fomentar la participación de los pilotos y evitar en lo posible el encarecimiento de costes.
Por eso, el primer año de 1985 se limitaron las posibilidades del motor e incluso los neumáticos eran de serie (pasaron a ser de competición a partir de la segunda edición). El primer campeonato constó de siete pruebas, incluida una en Francia, para permitir el contacto de los pilotos españoles con la competición internacional. El primer campeón fue Roland Holke, que, curiosamente, en 1982 ya había sido el campeón de la Copa Panda.


El final de la primera temporada coincidió con la fundación de SEAT Sport, el nuevo departamento de competición de la marca. Para 1986, SEAT Sport evolucionó la preparación del vehículo para hacerlo más rápido y también fiable. Salvador Cañellas, que había sido piloto oficial de SEAT en los años 70, fue el encargado de probar y definir el kit Ibiza Grupo B tecnológicamente desarrollado en el Centro Técnico.
Alimentado por dos carburadores de doble cuerpo y con un nuevo árbol de levas, el motor SEAT System Porsche pasó a entregar 120 CV (en comparación con los 85 CV del Ibiza 1.5 de serie). Junto con la novedad ya mencionada del uso de neumáticos tipo “racing”, unas suspensiones muy bien afinadas y un peso contenido de 850 kg, el nivel de prestaciones del Ibiza 1.5 Grupo B subió varios enteros, reforzando así el valor de la Copa Ibiza como campeonato formativo y de promoción.


Una consecuencia no buscada fue que los pilotos más rápidos de la Copa Ibiza empezaron a asomar la nariz en la zona noble de las clasificaciones. En el rally Los Peñucas de 1986, en Santander, el futuro campeón José Luis Graña fue tercero absoluto, con cuatro Ibiza Grupo B entre los 10 primeros. También fue cuarto en el Cajalicante, con tres Ibiza Grupo B en el top 10. Graña ya había sido subcampeón de la Inter-Ibiza en 1985, y en 1986 batió al anterior vencedor, Roland Holke.
La Copa Ibiza se siguió disputando durante dos años más, en 1987 con victoria de Cele Foncueva y en 1988, de Josep Genoher. Después de la época de las Copas Marbella, en 1994 SEAT crearía una nueva Copa Ibiza, ahora con el Ibiza 2.0 GTI de la segunda generación, primero en rallys de tierra y a partir de 1995 en los de asfalto (con el Ibiza 1.8 16v). Fue el preludio de los tres títulos consecutivos de SEAT en el Campeonato del Mundo de Marcas de 2 Litros con los Ibiza Kit Car.


No es exagerado afirmar que diez años antes este Ibiza 1.5 Grupo B había iniciado el camino hacia dichos éxitos. La unidad que conserva SEAT HISTÓRICOS es la que fue campeona en 1986 con José Luis Graña. En realidad, esta unidad era el coche de pruebas de SEAT Sport, la primera preparada con el motor de 120 CV. Cuando Graña se quedó sin su coche de carreras particular, SEAT se lo cedió para que pudiera completar el campeonato de 1986.
El piloto leonés decoró el Ibiza Grupo B de SEAT Sport con sus patrocinadores y, una vez concluida la temporada, lo devolvió a SEAT. Desde entonces, SEAT lo ha conservado tal y como Graña lo había hecho correr, manteniendo los colores con los que fue campeón en 1986. Matriculado como vehículo histórico, el Ibiza Grupo B es un participante asiduo en rallys de regularidad para automóviles clásicos, testimonio vivo del comienzo de la segunda época de SEAT en las carreras.
