SEAT estuvo muy cerca de comercializar una versión descapotable del Ibiza de cara a 1990. Este prototipo, diseñado por Ital Design, es un concept-car muy próximo a un posible modelo de calle, pero finalmente no llegó a fabricarse en serie… (leer más)


Año: 1989
Unidades producidas: 1
Gasolina, 4 cilindros en línea
Disposición: Delantero transversal
Diámetro x carrera: 83 mm x 67,5 mm
Cilindrada: 1.461 cc
Distribución: 1 árbol de levas en cabeza, con taqués hidráulicos
Alimentación: 1 carburador Weber 32
Potencia máxima: 85 CV a 5.600 rpm
Par máximo: 120 Nm a 3.500 rpm
Velocidad máxima: 170 km/h
Tipo: Tracción delantera
Cambio: Manual de 5 velocidades, más marcha atrás
Embrague: Monodisco en seco
Suspensión delantera:
Independiente, tipo McPherson, con muelles helicoidales y amortiguadores hidráulicos
Suspensión trasera:
Independiente, con ballesta transversal y amortiguadores hidráulicos
Dirección: De cremallera
Delanteros/traseros: Discos/tambores
165/65 SR 14
Carrocería: Descapotable con techo de lona, 2+2 plazas
Longitud/anchura/altura: 3.640/1.610/1.390 mm
Batalla: 2.448 mm
Peso: 925 kg
SEAT estuvo muy cerca de comercializar una versión descapotable del Ibiza de cara a 1990. Este prototipo, diseñado por Ital Design, es un concept-car muy próximo a un posible modelo de calle, pero finalmente no llegó a fabricarse en serie.


Los descapotables derivados de modelos polivalentes constituían un peculiar nicho del mercado en los años 80 y 90. En aquella época, SEAT había iniciado la segunda era de su historia como marca independiente, y el símbolo de la nueva andadura era el Ibiza, todo un éxito de ventas en el mercado europeo.
A finales de 1988, SEAT presentó un restyling del Ibiza, centrado sobre todo en el interior. Destacaba un nuevo salpicadero, mucho más moderno, en el que unas palancas convencionales de intermitencias y limpiaparabrisas sustituían a los característicos satélites del primer Ibiza. Fue entonces cuando SEAT se planteó diversificar todavía más la oferta y crear un Ibiza Cabrio de serie para un futuro próximo, con opciones de techo duro o capota de lona.


El encargado del diseño fue Giorgio Giugiaro, fundador de Ital Design. Giugiaro ya había dibujado el Ibiza original y era el diseñador de cabecera de SEAT: acababan de firmar un nuevo acuerdo de colaboración para el diseño de las próximas y futuras gamas de productos SEAT. Por tanto, era el carrocero ideal para transformar el Ibiza en un descapotable de cuatro plazas (2+2) cuya producción resultara factible.
El resultado fue un atractivo Ibiza rojo totalmente abierto, realzado por los paragolpes delanteros con faros antiniebla integrados y la nueva calandra pintada en el color de la carrocería del deportivo Ibiza SXI, así como el nuevo tablero e interior del Ibiza reestilizado, que también había adoptado la nueva calandra tipo SXI. La capota de lona negra se pliega manualmente en un hueco bajo la tapa trasera. Al no tener arco central a la vista, la línea del Ibiza descapotado resulta sumamente pura, especialmente de perfil.


Sin embargo, a las puertas de los años 90 SEAT se hallaba inmersa en el desarrollo de un modelo totalmente nuevo, el SEAT Toledo, así como en la construcción de la moderna fábrica de Martorell, y esas prioridades aparcaron el paso del Ibiza Cabrio a la producción.
Habría sido el primer SEAT descapotable desde el precioso 850 Sport Spider, producido a caballo de los años 60 y 70. Curiosamente, un joven Giorgio Giugiaro ya había sido entonces el diseñador del 850 Sport, cuando trabajaba para el carrocero Bertone antes de fundar Ital Design. Una anécdota que contribuye a seguir el hilo conductor de la historia del diseño de SEAT.


No obstante, el prototipo de Giugiaro no fue el único intento de crear un Ibiza Cabrio. El atractivo del modelo de base resultaba un imán para los diseñadores, y en 1986 el carrocero griego Proto Design presentó el primer Ibiza Cabrio, diseñado por Elias Bacoulas. Era de color negro y lucía un protuberante arco central.
La empresa ASC fue la siguiente en fijarse en el Ibiza. Esta firma norteamericana de carrocerías especiales y personalizadas desembarcó en Europa en 1987 con un llamativo Ibiza Cabrio totalmente rojo (carrocería, paragolpes, llantas, interior...) y con unos faros antiniebla redondos. Fue expuesto en los salones del automóvil de Barcelona y Fráncfort, y tal vez sirvió de acicate para que SEAT acometiera la realización de su propio prototipo junto a Giugiaro.


Todavía hubo una última iniciativa privada, obra de la firma alemana especializada Bieber Cabriolet y sobre la base del Ibiza New Style de 1991 (el último restyling de la primera generación), del cual se realizaron algunas unidades por encargo.
El prototipo de Giugiaro forma parte de la Colección de SEAT HISTÓRICOS, perfectamente restaurado para circular con la melena al viento.