La Fórmula SEAT 1430 fue uno de los grandes hitos deportivos del automovilismo español en la década de los 70. SEAT puso en marcha un campeonato promocional de monoplazas en el que todos los vehículos montaban mecánica SEAT y cada constructor fabricaba su propio chasis… (leer más)


Época de fabricación: 1970-1973
Unidades producidas: 8
Gasolina, 4 cilindros en línea
Disposición: Trasero longitudinal
Cilindrada: 1.438 cc
Diámetro x carrera: 80 x 71,5 mm
Distribución: Válvulas en cabeza, varillas y balancines
Alimentación: 1 carburador Bressel-Weber 32 de doble cuerpo
Refrigeración: Radiador trasero con ventilador
Potencia máxima: 75 CV (aprox.)
Velocidad máxima: unos 190 km/h
Tipo: Tracción trasera
Cambio: Manual de 4 velocidades, procedente del SEAT 600
Embrague: Monodisco en seco
Monoplaza sobre chasis tubular de acero, con carrocería composite
Suspensión delantera:
Independiente, triángulos superpuestos, muelles helicoidales, amortiguadores hidráulicos y barra estabilizadora
Suspensión trasera:
Independiente, barra de torsión, muelles helicoidales y amortiguadores hidráulicos
Dirección: De tornillo y rodillo
Delanteros/traseros: Discos SEAT
Delanteros: 6.5-H13
Traseros: 7.3-H13
Batalla: 2.000 mm
Vía mínima: 1.100 mm
Peso: 420 kg
Depósito: 30 litros
La Fórmula SEAT 1430 fue uno de los grandes hitos deportivos del automovilismo español en la década de los 70. SEAT puso en marcha un campeonato promocional de monoplazas en el que todos los vehículos montaban mecánica SEAT y cada constructor fabricaba su propio chasis.


El anuncio del nacimiento de la Fórmula SEAT 1430 para 1971 despertó el entusiasmo en el mundillo automovilístico español. El campeonato de SEAT iba a atraer a decenas de pilotos y muchos constructores de monoplazas distintos. En todos los vehículos, el motor era el del SEAT 1430 y la caja de cambios, la del SEAT 600 (también se podía usar la del 850). La mecánica común contenía los costes, igualaba la lucha y premiaba el talento de técnicos y pilotos.
La primera carrera de la historia de la Fórmula SEAT 1430 se celebró el 4 de abril de 1971. Fue el comienzo del compromiso de SEAT con la competición, con la Fórmula 1430 en los circuitos y con los SEAT 124 y 1430 preparados por SEAT Competición en los rallyes. Empezaba una década de éxitos deportivos que iban a contribuir a consolidar la imagen de SEAT como marca.


A lo largo de los años, la Fórmula 1430 sirvió de trampolín a pilotos de la talla de Salvador Cañellas, Luis G. Canomanuel, Pere Nogués, Miquel Molons, Javier Juncadella, Federico van der Hoeven, Emilio R. Zapico, Jorge Bäbler, Manuel Juncosa, Emilio de Villota, Santiago Martín Cantero, Kuru Villacieros, Miguel Ángel Sasiambarrena, Ricardo G. Galiano o Fermín Vélez.
En cuanto a constructores, más de una decena diseñaron monoplazas para la Fórmula SEAT 1430. Sin duda, el más exitoso fue el constructor barcelonés Selex, con el modelo ST-3. Otros constructores destacados fueron Lince, Etco, Cordobán, Hispakart, Ro-An, Javier, Me-Pre o Juncosa.


Entre los monoplazas de la Fórmula SEAT 1430 que compitieron ese primer año de 1971, el Cordobán llamaba la atención por la peculiar colocación del radiador de agua, en la parte trasera, sobre el motor, a modo de alerón regulable. Era una solución técnica original, pero, a la postre, fallida, pues privaba al radiador del necesario flujo de aire para ejercer su función principal.
Así, en 1972 su diseñador tuvo que dar marcha atrás y colocar el radiador en posición frontal. No obstante, la anécdota ilustra el fin último de la Fórmula SEAT 1430: era una fórmula de promoción que tenía que servir para formar tanto a pilotos como a técnicos.


El Cordobán también contó en 1971 con algunos pilotos destacados, como Eduardo Villacieros, José Manuel Lencina y Jaime Sornosa “Correcaminos”. Sin embargo, el monoplaza no era lo bastante competitivo para meterse en los puntos en un campeonato dominado por los constructores Selex y Lince. A partir de 1972, las participaciones de los Cordobán se fueron reduciendo y desaparecieron durante 1973.
No obstante, una vez dejaron el campeonato, algunos de los Cordobán y otros monoplazas de la Fórmula 1430 pasaron a competir con éxito en las carreras de montaña. Al tratarse de pruebas más cortas, la peculiar ubicación trasera del radiador no suponía una desventaja por la falta de refrigeración del motor, pero, en cambio, sí que podía ofrecer la ventaja en cuanto a apoyo aerodinámico que había imaginado su diseñador.


La Fórmula SEAT 1430 siguió evolucionando y en 1974 estrenó una segunda categoría más potente, llamada Fórmula SEAT 1800, con monoplazas propulsados por el motor biárbol de la berlina deportiva SEAT 1430-1800. El campeonato se siguió disputando con el apoyo de SEAT hasta el final de la década.
Este Cordobán ha formado parte de la Colección de SEAT HISTÓRICOS desde los orígenes de la Nave A-122 en 2006. Al principio no funcionaba, pero el equipo de SEAT HISTÓRICOS puso la mecánica en perfecto orden de marcha y recuperó la decoración original roja con el morro amarillo (el monoplaza había llegado a la Colección pintado de azul) y el número 25, emulando la sesión de fotos que SEAT había hecho en la época con un Cordobán y una berlina 1430 de serie. También forma parte de la Colección un Selex ST-5 de 1976, un Fórmula 1430 más evolucionado.

En la actualidad, los dos monoplazas de Fórmula 1430 de SEAT HISTÓRICOS ruedan con frecuencia en exhibiciones en circuito, como un testimonio vivo de la inventiva estimulada por la creación de la Fórmula SEAT 1430.